La rinoplastía es una de las intervenciones más frecuentes en el campo de la cirugía plástica.
Cada rinoplastlía es un caso diferente que debe evaluarse en todas sus estructuras. No siempre se trata de reducir tamaño, sino de adaptarlo a la fisonomía y características de cada paciente.
El objetivo final es obtener una nariz naturalmente agradable, con preservación de sus funciones
TÉCNICA
La intervención más común es la que denominamos rinoplastía cerrada. Se practica a través de incisiones en el interior de la nariz de tal forma que no hay ninguna cicatriz externa visible.
A través de éstas el cirujano puede tallar y moldear los huesos y cartílagos de la nariz, configurando una nueva estructura. Posteriormente la piel se retrae y adapta hasta conseguir la forma deseada.
En casos que revisten especial dificultad, particularmente cuando hay
deformidades de la punta, se practicará la llamada rinoplastía abierta. En este tipo de intervención quedará una cicatriz pequeña e imperceptible en la base de la columela.
La anestesia utilizada es local con sedación endovenosa. El tiempo quirúrgico es de dos horas aproximadamente.
PREOPERATORIO
Rutina de sangre.
Valoración cardivascular.
POSTOPERATORIO
Una vez finalizada la intervención de rinoplastía se procede a la colocación de una férula de yeso sobre la nariz. Raramente se realiza un taponaje nasal.
La duración de la internación es de aproximadamente dos horas.
En los días posteriores puede presentarse edema e inflamación en los párpados.
El dolor es de intensidad leve y perfectamente controlable con analgésicos comunes. La férula se retira en una semana y es reemplazada por cinta hipoalergénica por una semana más.
Hasta la retirada de la férula, no se requieren cuidados especiales salvo el lógico control médico.
Para la recuperación de la piel, se practica drenaje linfático. |